Francia devolvió a Honduras un total de 133 piezas arqueológicas precolombinas que habían estado en un museo de París desde la década de 1980. La colección incluye objetos de obsidiana y cerámica, una piedra para moler y figuras talladas.
La entrega se llevó a cabo en una ceremonia en la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores, presidida por el embajador francés en Tegucigalpa, Cédric Prieto, y el canciller hondureño, Enrique Reina.
Reina expresó su gratitud hacia el pueblo francés, destacando que este gesto representa un avance significativo para fortalecer y profundizar las relaciones entre ambos países, no solo en el ámbito comercial y político, sino también cultural.
Las piezas, que formaban parte del Museo Quai Branly, provienen de sitios arqueológicos ubicados en los departamentos de Valle y Choluteca, al sur de Honduras, y Comayagua, en el centro del país.
El embajador francés subrayó la importancia simbólica y cultural de estos objetos, calificando el patrimonio hondureño como excepcional.
Según un comunicado de la cancillería, una investigadora del Instituto Hondureño de Antropología e Historia (IHAH) fue quien descubrió la existencia de esta colección en el museo parisino.
El IHAH estableció contacto con el museo, que en septiembre de 2024 aprobó la devolución de las piezas.
La cancillería explicó que en el momento en que las piezas salieron del país, Honduras no contaba con una regulación que controlara la exportación de objetos arqueológicos.
Además, el IHAH continúa dialogando con otros países para lograr la repatriación de colecciones que han salido de Honduras hace muchos años.